Hoy no ha sido trabajar.
Ha sido sobrevivir al ritmo.
Encadenas un caso con otro sin margen real de control. Dejas algo a medias y ya estás entrando en lo siguiente. WhatsApp, llamadas, colaboradores, agenda, la alumna en prácticas… todo sucede a la vez. Todo es urgente. Todo es “para ya”.
Sin estructura.
Sin pausa.
Sin tiempo para pensar.
Media hora para comer, más por necesidad fisiológica que por descanso real.
Regresas y aparece otro frente abierto: asistencia en clínica y, cómo no, urgencias. Prótesis completa superior fracturada, acondicionador de tejido en la base y necesidad de resolver rápido. Decidir en segundos. Ejecutar aún más rápido. Y continuar.
La mesa de trabajo deja de ser una herramienta para convertirse en el reflejo exacto del caos: instrumental acumulado, trabajos abiertos, entregas pendientes. Ya no ordenas… simplemente apartas para seguir produciendo.
Y cuando parece que el día no puede estirarse más, toca salir corriendo a entregar el último caso en otra clínica donde, una vez más, los tiempos no se respetan y los casos siguen entrando sin planificación ni criterio.
Al final del día no queda solo cansancio físico.
Queda saturación mental.
Desgaste.
La sensación de ir constantemente apagando fuegos.
Porque un día así puede pasar.
El problema aparece cuando deja de ser algo puntual y se convierte en rutina.
Y precisamente por eso, días como hoy no deben olvidarse.
Porque son los que terminan marcando un antes y un después.
.
.
#protesisjarco #laboratoriodeprotesisdental #protesicodental #protesisdental